• Fernando Olivas

Alzó la voz la universidad



En estos tiempos en los cuales el poder de las redes sociales se ha vuelto la herramienta más poderosa para brindar la opinión personal de cualquier tema, aun en los tópicos desconocidos, entro al ruedo y a los reflectores la elección de director de las diversas facultades de la Universidad Autónoma de Chihuahua, la cual en meses anteriores ya se había visto envuelta en escándalos de corrupción, y la citada elección no sería la excepción.


Sirve como antecedente del tema que nos ocupa, el proceso de rector de la institución académica en comento, el cual debía de realizarse con anterioridad a las elecciones del cinco de junio pasado y esta fue pospuesta hasta el mes de septiembre, vaya usted a saber las razones o las ya expuestas si son verdaderas.


Entrando en materia, y en resumen de los hechos acontecidos en las diferentes facultades, podremos decir que en la mayoría de las mismas existe un descontento acerca del procedimiento, conteo de votos y del resultado de la elección. Y es que en primer plano tenemos que el procedimiento, aunque el mismo se encuentra debidamente estipulado en la ley orgánica de la universidad y es conocido por los participantes, resulta algo difuso para los alumnos de las facultades del alma mater, y puede que de ese punto se origine las divergencias del alumnado.


Siguiendo en el mismo orden de ideas, en cuanto a la cuestión del procedimiento, los alumnos se quejan de la manera en que puede ser elegido el próximo director de la facultad a la cual pertenecen, puesto que tiene que ser votado a través de una terna, es decir, el próximo director tendrá que tener a su lado a otras dos personas que lo acompañen a participar en la contienda, por lo que podremos decir que ya no depende de sí mismo llegar al cargo, sino que tiene que tener la ayuda de diversas personas, que con el mismo objetivo, cooperen para llegar a la última instancia de la elección. Por lo que en este punto podremos decir que tanto alumnos como maestros escogen una terna, no eligen al director.


En un segundo panorama refiriéndome a la discusión sobre el conteo de votos, viene a resaltar el hecho de que un voto de los maestros tiene mayor jerarquía que un voto de un alumno, es ahí donde estriba la gravedad del problema. Dice el dicho que la escuela no es la instalación a la cual se acude a tomar clases, es decir, los salones, aulas o como usted querido lector guste llamarle; la escuela la conforman maestros y alumnos. Y es frase de los profesores que a lo largo de la vida estudiantil nos mencionan que todos somos maestros o todos aprendemos de todos; entonces si estos dichos populares son ciertos, ¿Por qué ha de valer más un voto de un maestro que el de un alumno?


Podremos decir relativo a lo anterior, que es el estudiante el mejor juzgador acerca del desempeño del profesor, que es el propio alumno el cual tiene la capacidad de discernir sobre la capacidad del maestro, y no enfocándose solamente a su trabajo en el aula, sino en la preocupación del mismo por las diferentes actividades extra clase que puedan llevar a cabo los alumnos. El alumno a nivel universidad sabe de la importancia de su estudio, de la preparación que desea obtener, y con base en ello ver reflejado en determinado maestro sus aspiraciones para ser cubiertas las expectativas mencionadas, por lo que el voto del alumno partiendo de tal primicia puede ser considerado hasta con mayor valor que el del maestro.


Fue hasta la época del presidente Ruíz Cortines cuando se le permitió a la mujer votar por primera vez, y tal acto nos demuestra de la grave desigualdad que existía en relación a las elecciones en aquel entonces, podemos decir que en esos tiempos el voto del hombre estaba por encima del de la mujer. Quizá no sean las mismas circunstancias de lo que sucede en las facultades de la Universidad Autónoma de Chihuahua, pero si es la misma desigualdad.


Y en virtud de lo anterior claro está que el resultado de la mayoría de las facultades fue todo lo contrario a lo que los alumnos esperaban. La terna que se eligió como ganadora por los estudiantes, fue la misma que se alzó con el triunfo, y es entonces que se ALZÓ LA VOZ EN LA UNIVERSIDAD.


El descontento estudiantil fue general. No hubo facultad que no desacreditara el proceso y el resultado de la elección. No existió alumno que no se sintiera ultrajado por la jerarquía y valoración de su voto, aun y los alumnos que estaban con la terna ganadora. La respuesta era sencilla para todos los cuestionamientos: “así está estipulado”.


Esto nos debe dejar como precedente la iniciativa de reformar las disposiciones en cuanto a la elección de directores en las diversas facultades de la Universidad Autónoma de Chihuahua, de especificar y aclarar las razones por las cuales, que a opinión del suscrito son retrógradas, el voto del docente tiene mayor valor que el de un estudiante, buscar la igualdad en las situaciones en que el alumno y maestro juegan en un mismo plano, todo esto con el principal motivo imprescindible para todos, una mayor eficacia y calidad en la educación, que tanto alumnos como maestros buscamos.

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