• Editorial

Un "presidente" de chocolate.




Nuestro país paga con creces el precio del hartazgo político, sobre todo, el costo del analfabetismo que predomina en México, mismo que se traduce en ignorancia; Ignorancia que ha sabido usar a su pleno favor el `primer mandatario´, que de mandatario no tiene nada. Demagogia pura; hoy nos encontramos en las peores manos, en el peor momento. Y es que Andrés Manuel ha perdido la cordura, la elocuencia, vive su propia fantasía, su propio mundo.


Se avecina la peor crisis económica que el mundo haya presenciado en décadas, pero para López eso no es prioridad en su administración, no parece si quiera preocuparle. Oficialmente dijo que no habrá un “Plan de Apoyo” para las empresas con el objetivo de mitigar de algún modo esta – muy anunciada- crisis, no habrá condonación de impuestos, vaya, ni si quiera una reducción a los mismos. Lo que se le olvida es que las empresas son las generadoras de empleo y que prácticamente se esta (y junto con él a todos los mexicanos), dando un balazo en el pie al no apoyarlas, pues la tasa de desempleo en su mandato será quizás la más alta nunca antes vista. Y es que simple y sencillamente nuestro presidente no comprende los conceptos básicos de economía. Declaró que si se tiene que rescatar a alguien, será primero a los pobres, no quiere comprender que si se rescata primero a las empresas, los empleos se mantienen, y por ende, se protege a los más necesitados. Esto, de no terminarse de comprender, irá mas allá, pues al existir un desplome en los empleos, simultáneamente brotará (aún mas) un alza en la delincuencia. Otro tema por cierto que carece de una estrategia sólida para afrontar.


AMLO es un `intento´ de presidente, que miente a sus gobernados diciendo que él decidió bajar el precio de la gasolina para ayudar a hacer mas “pasajera” esta contingencia, aprovechándose de que muchos de los mexicanos (por no decir la mayoría), no comprenden si quiera de temas macroeconómicos, probablemente él tampoco. Se trata de

un intento fallido de presidente que no escucha, que no se deja asesorar por sus propios consejeros, que arremete contra todo aquel que no comparta su medieval visión, que esta peleado abiertamente con el progreso y desarrollo de su (en realidad nuestra) nación. Un viejo rejego, dirían en mi tierra.


México ya pasó la prueba mas difícil de la pandemia COVID-19: que el gobierno federal la entendiera (tarde por cierto). Ahora viene lo inevitable, de continuar con la misma ruta perniciosa de López, entre ocurrencias y mentiras, caeremos de bruces, sin posibilidad de meter las manos para amortiguar el golpe.


El demagogo de México dijo en su conferencia matutina, desde su trono en el Palacio Nacional, que para el primer trimestre del 2022 se someterá, si el pueblo así lo quisiera, a una revocación de mandato. Pues “el pueblo pone y el pueblo quita”. Efectivamente Andrés, el pueblo te puso y el mismo “pueblo sabio” te vamos a quitar. No tengas la menor duda.


Como mexicanos tenemos forzosamente que hacer un profundo análisis derivado de esta realidad que estamos viviendo, quisiera decir pesadilla, pero lamentablemente no es así. En las próximas elecciones necesitamos, ahora sí, emitir un voto razonado y analizado, ya no desesperado. Necesitamos generar coordinada y paralelamente, sociedad/gobierno, un nuevo e innovador sistema educativo en México, pues sin temor a equivocarme, el sistema actual es la causa raíz de nuestro presente, si no nos obligamos al cambio, también lo será de nuestro futuro.


Concluyo parafraseando un texto que leí en las redes y que desconozco su autor:


“Andrés, pasarás a la historia como el hombre que nunca pudo ser Presidente de México, aún ganando las elecciones.”



Por: Príncipe Conti

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